Tres días para ver de Hellen Keller Los derechos del texto original en inglés corresponden a The Atlantic Monthly. January 1933; Three Days to See; Volume 151, No. 1; pages 35-42 Traducción al español de Rolando Blas Sánchez I Todos hemos leído historias emocionantes en las que el héroe tenía un tiempo específico y limitado para vivir. A veces era todo un año; a veces tan solo unas veinticuatro horas. Pero siempre nos interesaba descubrir cómo decidía pasar sus últimos días u horas ese hombre condenado a morir. Hablo, por supuesto, de hombres libres que pueden elegir, no de criminales condenados cuyas actividades están estrictamente delimitadas. Ese tipo de historias nos hacen pensar o preguntarnos qué haríamos en circunstancias similares. ¿Qué eventos, qué experiencias, qué asociaciones vendrían a nuestra mente en esas últimas horas como mortales? ¿Qué momentos felices encontraríamos al revisar nuestro pasado, qué lamentaciones? Algunas veces he pen...
Shang-Tze La primera mascota felina que tuvimos fue un tigre. Shang-Tze, un viajero sin rumbo había venido cargándolo desde que llegó a México. Evidentemente, los primeros cuestionamientos que me hice fueron ¿cómo era posible que alguien hubiese ingresado al país sin ser descubierto con tal fauna? Y más aun, ¿no era acaso demasiado riesgoso llevar entre las pertenencias a un animal de ese tipo conociendo su naturaleza salvaje? Shang-Tze, que hablaba un poco de español, trató de relatar su llegada clandestina en uno de los barcos de carga desde su país. Conforme platicaba, en un español poco entendible, llegué a comprender que él había salido ilegalmente y del mismo modo buscaba establecerse en algún lugar del mundo que no fuese su misma patria. Por algún designio de la suerte a su favor basado en su animal del calendario chino, o algo así logré entender, Shang-Tze confiaba en que tendría éxito y se alentaba así mismo. Confiando en esa ilusión logró burlar cercos, huir sin ser perse...
Mary y Max ¿Cuando fue la última vez que lloraste? ¿Recuerdas por qué lo hiciste? ¿Qué emociones demuestras y cuáles te son imposibles de demostrar? ¿Te has visto solo en un cuarto y con un televisor donde ves tu programa favorito? ¿Qué hay de tu vida? ¿Necesitas ayuda? Mary y Max es un largometraje poco convencional. Figuritas manejadas con la técnica del stop motion relatan la historia de una niña australiana y un viejo neoyorquino que sostienen una amistad por correspondencia. La historia inicia describiendo quiénes son cada uno de ellos. Ella, hija de una madre alcohólica y un padre que trabaja en una fábrica, tiene una vida monocromática, rutinaria, sin sentido para una pequeña australiana de su ciudad; sufre de acoso en la escuela, se siente fea, tiene un lunar en la frente; su programa favorito es una caricatura, le gusta comer leche condensada mientras lo ve y de mascota tiene un gallo (Ethel). Ha hecho una colección de las figuras con ...
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